El campo de Mestalla es
el escenario donde se ha desarrollado la mayor parte de la historia del
Valencia Club de Fútbol. La gran casa del valencianismo fue bautizada
con el nombre de una de las acequias que riegan la huerta de la ciudad,
un nombre que hoy evoca grandes acontecimientos deportivos, importantes
manifestaciones de todo tipo y, sobre todo, excelentes tardes de fútbol.
Por Mestalla han pasado numerosas generaciones de valencianistas, todas
ellas unidas por un sentimiento común, el amor a unos colores: los del
Valencia Club de Fútbol.
El día 20
de mayo de 1923 se inauguró el campo de Mestalla. Fue en un partido
jugado contra el Levante, en el que el Valencia FC (que ese fue el
nombre que llevó el Valencia durante sus primeros 20 años), ganó por
1-0, gol marcado por Arturo Montes, que ha pasado a la historia por ser
el primer jugador que marcó en Mestalla. Ese partido lo jugó el Valencia
con calzón y medias negras y camisa blanca. La alineación que saltó por
primera vez al campo fue: Mariano; Gascó, Piñol; Esteban, Reverter,
Hipólito; Rino, Porcar, Montes, Peral y Cordellat. Era el inicio de una
nueva era que suponía el adiós al antiguo recinto, Algirós, que siempre
quedará en el recuerdo de los valencianistas como el primer hogar del
club.
Desde que el campo de Mestalla viviera sus inicios cuando el equipo
valencianista todavía no militaba en primera división, mucha historia ha
pisado su terreno de juego. Ya por entonces, este recinto albergaba
17.000 espectadores, y en aquellos tiempos el club empezaba a demostrar
su potencial por medio de los campeonatos regionales, lo que indujo a
los dirigentes de la época a llevar a cabo las primeras reformas de
Mestalla en 1927. Su capacidad total se había incrementado en 25.000
plazas antes de que se convirtiera en uno de los campos más deteriorados
por la Guerra Civil. Mestalla sirvió de campo de concentración y de
depósito de chatarra. Sólo conservaría la estructura, ya que el resto
era un solitario solar sin una sola grada y con una tribuna partida
durante la contienda bélica.
Una vez reformado el campo valencianista, Mestalla vio cómo el
equipo conseguía traer a sus vitrinas su primer título, la Copa de 1941.
Por el césped del remodelado feudo valencianista pasó en aquella década
un equipo arrollador que, con la legendaria ‘delantera eléctrica’ de Epi,
Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza, conquistó tres títulos de liga y dos
de copa. Estos años de plenitud deportiva sirvieron, además, como
soporte para recuperar poco a poco el campo de Mestalla.
Durante la década de los cincuenta, el campo del Valencia
experimentó el cambio más profundo de su historia. Aquel proyecto dio
como resultado un estadio con una capacidad de 45.500 espectadores. Todo
un sueño que se vio derrumbado con la riada que inundó Valencia en
octubre de 1957 tras el desbordamiento del río Turia. Sin embargo,
Mestalla no sólo volvió a la normalidad, sino que se introdujeron
algunas mejoras, como la luz artificial inaugurada durante las Fallas de
1959, el día 17 de marzo se jugó en Mestalla el primer partido con luz
artificial después de la instalación de la misma.
Durante los años sesenta, el estadio mantuvo el mismo aspecto,
mientras que el paisaje urbano que lo rodeaba se transformaba
rápidamente. Además, el feudo valencianista se convirtió, a partir de
esta época, en escenario de grandes gestas europeas. El Nottingham
Forest fue el primer equipo extranjero en disputar un partido oficial en
Mestalla frente al club che. Lo hizo el 15 de septiembre de 1961 y fue
la primera piedra de choque de una época dorada de éxitos continentales,
refrendada con las Copas de Ferias obtenidas en 1962 y 1963. Mestalla
acababa de entrar en el circuito europeo y lo hacía como un campo en el
que se vivían los más importantes acontecimientos.
A partir de 1969, la frase “Anem a Mestalla”, tan común entre los
aficionados, comenzó a desvanecerse un tanto en el olvido. El motivo, un
cambio de nombre que significó el gran homenaje del club a su presidente
más emblemático y que duró un cuarto de siglo. El propio Luis Casanova
Giner confesó que aquel honor le había dejado totalmente abrumado, y él
mismo pidió, en 1994, que su nombre fuera reemplazado nuevamente por el
de Mestalla.
A principios de los años setenta el banquillo local del entonces
estadio Luis Casanova estuvo ocupado por Alfredo di Stéfano, con un
balance de una Liga, un subcampeonato liguero y dos finales de Copa
perdidas por la mínima. Además, el Valencia participó por primera vez en
la Copa de Europa y debutó en la Copa de la UEFA. Fue un cúmulo de
acontecimientos que contribuyó a que, cada vez más, los partidos en el
feudo de la avenida de Suecia se vieran como una gran fiesta.
En 1972 se inauguró en la parte posterior de la grada numerada la
sede social del club, unas oficinas de inspiración vanguardista en las
que destacaba el salón de trofeos, presidido por la bandera fundacional
del club. En el verano de 1973 otra novedad, las sillas gol,
significaban la eliminación de catorce filas de general de pie que daban
paso a una mayor comodidad y a una adecuación a los nuevos tiempos que
se avecinaban. La directiva del Valencia también comenzó a considerar la
posibilidad de trasladar Mestalla de su emplazamiento actual a unos
terrenos a las afueras de la ciudad, pero finalmente se desechó el
proyecto y unos años más tarde, en 1978, Mestalla era remodelado con
vistas al Mundial del 82
En aquellos momentos, Mario Alberto Kempes era el mejor futbolista
del mundo y el Valencia lo tenía en sus filas. Con el Matador en su
plantilla, el Valencia conseguiría en años consecutivos los títulos de
Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa. La última final europea
disputada en Mestalla fue aquella que proclamó al conjunto che como
supercampeón continental. Fue en 1980 frente al Nottingham Forest,
curiosamente el primer equipo extranjero que había disputado un partido
oficial en el recinto valencianista
Mestalla, que había albergado en 1925 el primer partido de la
selección española en Valencia, fue elegido como escenario perfecto para
el debut de España en el Mundial del 82, aunque la actuación del
combinado nacional no fue finalmente la que se esperaba. Diez años más
tarde, el equipo olímpico buscaría de nuevo el amparo del feudo
valencianista, esta vez con un resultado bien distinto, ya que los
jóvenes seleccionados consiguieron finalmente la medalla de oro de los
Juegos de Barcelona.
La obra
de remodelación y ampliación del estadio de Mestalla consiste
básicamente en la creación de 19.152 nuevas localidades. El proyecto se
concibe de forma que la mencionada ampliación quede exenta del antiguo
estadio, sin apoyar en los pórticos y ménsulas existentes.
Las obras, con un presupuesto de 3.599 millones de pesetas,
comenzaron en el mes de Diciembre de 1996, finalizándose la parte
correspondiente al Gol Sur (llamado Gol Gran) y el Frente de Tribuna
(Grada de la Mar) en Febrero de 1998. La fase de la ampliación del Gol
Norte (conocido como Gol Xicotet), se dio por finalizada en Febrero de
2001, y fue inaugurada el 14 de Febrero de ese mismo año, coincidiendo
con el partido de la Liga de Campeones contra el Manchester United. La
última fase, consistente en la remodelación y ampliación de la Tribuna
del estadio, queda pendiente de la aprobación de la modificación puntual
del Plan General de Ordenación Urbana y de su correspondiente licencia.
Las obras de ampliación incluyen también la adecuación de los
accesos, así como el planteamiento general de las medidas de seguridad,
adaptándolas a las exigencias de unas instalaciones de estas
características con un aforo cercano a los 65.000 espectadores.
El proyecto se desarrolla intentando la mayor ocupación en planta
compatible con la planificación vigente y la altura permitida de
edificación, y tratando de minimizar el impacto ambiental en la zona
urbana.
El proyecto se plantea diseñando un anillo perimetral al viejo campo
sin apoyar en ninguna de las estructuras existentes. La solución inicial
consistía en la construcción de una estructura de hormigón in situ,
cimentada sobre pilotes de gran diámetro, con pórticos de tres pilares,
creando un entramado de vigas riostras de atado coincidiendo con los
niveles del antiguo estadio hasta llegar a una primera bandeja de
circulación a la cota 21,97 m sobre la calle. Sobre esta bandeja se
continua con los mismos pórticos, pero con sólo dos pilares, hasta
llegar a una segunda bandeja a la cota 27,87 m, sobre la que se sigue
levantando el pórtico, esta vez de tan sólo un pilar, y posteriormente
se coloca la viga portagradas sobre el escalonado de pilares, y sobre
ella la grada. El acceso a las bandejas de circulación y a los nuevos
graderíos se realiza a través de cuatro torres de 26 m de diámetro, con
cuatro calles por rampa, en cuyo interior se aloja un ascensor y una
escalera. Sin embargo, el proyecto hubo de modificarse, dado el corto
tiempo de ejecución del contrato, realizándose una estructura
completamente prefabricada.
El histórico campo de Mestalla presenta ahora un aspecto majestuoso,
con capacidad para albergar a 55.000 aficionados. Ante todo, seguirá
siendo el hogar y templo de todos los valencianistas.
FUENTE: VALENCIA CF